Abrir una heladería en Siberia podría parecer una idea poco rentable y con muy poco lógica, algo así como tratar de venderle refrigeradores a esquimales.
En una región como Siberia, donde la temperatura en invierno alcanza los 25º bajo cero, una empresa que no hace abrigos gruesos o sombreros abrigados, sino que deliciosos helados.
La principal empresa productora de helados en Rusia, Inmarko, ha revolucionado el mercado ofreciendo nuevos y elaborados sabores para los clientes de estas gélidas latitudes. Y es que más de 300 kioscos venden helado, donde todas ellas son rentables.
Aprovechando las condicionantes del clima y la escasa competencia esta empresa logró posicionarse rápidamente en la mente de sus consumidores y comenzar un proceso de expansión constante a otros mercados.
"Puede parecer que el invierno en Siberia dura todo el año y aquí vive muy poca gente, así que ¿quién va a comer helado aquí aparte de los osos? Esa es exactamente nuestra principal ventaja. ¡Nuestros competidores no nos tomaron en serio!", le dijo el magnate del helado, Dimitri Dokin, dueño de Inmarko.
Y es que pese a la crisis, esta empresa ha seguido innovando y creando nuevos sabores. Helado con pimienta negra, helado con pescado y uno llamado vampiro, que viene con una estaca de madera de álamo, material que realmente permite matar a un vampiro según la leyenda, sabores que pueden resultar extravagantes en nuestra cultura.
Muchos los considerarían locos pero lo cierto es que la rentabilidad de esta empresa va en aumento. Tanto es así, que entre diciembre del 2007 y noviembre de 2008, ad portas de la crisis, aumentaron en un 2,5% su participación de mercado.
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